Escuela española; c. 1700.
“Felipe V”.
Óleo sobre cobre.
Posee marco antiguo.
Medidas: 13 x 11 cm; 17 x 15 cm (marco).
Esta obra sigue el modelo del primer retrato oficial en el que Felipe V aparece representado vestido a la española, una imagen de profundo significado político y simbólico dentro del contexto de la monarquía hispánica de comienzos del siglo XVIII. La obra presenta al monarca de busto largo, dispuesto en un interior de raigambre clásica que refuerza la idea de continuidad, orden y legitimidad dinástica. El espacio arquitectónico, sobrio y solemne, actúa como marco atemporal para la figura real, subrayando su autoridad y su inserción en una tradición de poder que remite tanto a la Antigüedad como a la herencia de los Austrias.
Felipe V, hijo del Gran Delfín de Francia y primer monarca de la dinastía borbónica en España, nació en Versalles el 19 de diciembre de 1683. Fue proclamado rey de España el 24 de noviembre de 1700, en un momento de profunda inestabilidad política marcada por la Guerra de Sucesión, y murió en Madrid el 9 de julio de 1746. Su llegada al trono supuso un delicado equilibrio entre su origen francés y la necesidad de afirmarse como soberano legítimo ante sus nuevos súbditos, circunstancia que explica la importancia simbólica de este retrato.
El monarca aparece vestido de negro “a la española”, una elección cargada de intención política que remite a la austeridad y al decoro tradicionalmente asociados a la corte española del siglo XVII. Este atuendo, heredero del modelo impuesto por los Austrias, actúa como un gesto consciente de identificación con la tradición nacional, alejándose de la moda francesa y subrayando su voluntad de integración y continuidad. La banda azul que cruza su pecho, junto con el Toisón de Oro que pende de su cuello, refuerzan su condición de soberano y su pertenencia a una de las órdenes caballerescas más prestigiosas de Europa, símbolo de legitimidad, honor y poder dinástico.
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