Escuela francesa; c. 1810.
“Venus y Jupiter”.
Óleo sobre tabla de caoba.
Medidas: 9 cm (diámetro); 17,5 cm (marco).
Formalmente se inscribe dentro del academicismo, y sigue por tanto normas clásicas de las cuales la primera es la gran calidad técnica. Así, el dibujo es riguroso y firme, de gran perfección anatómica, El academicismo es herencia directa del clasicismo, y de ahí la predilección por temas como el que aquí presentamos, tomado de la mitología, si bien captado desde un punto de vista sensual y decorativo alejado de la solemnidad del arte clásico antiguo. De ahí también la forma de abordar el tema, de Venus y Jupiter, que parte un ideal de belleza alejado de la realidad, aunque es innegable el estudio del natural por parte del pintor, sino que resulta un idealismo.
La relación entre Venus y Júpiter ha sido entendida, a lo largo de la historia, como una de las alianzas más benéficas dentro del imaginario mitológico, astrológico y simbólico de Occidente.
En la mitología romana, Venus, diosa del amor, la armonía y la atracción, encarna la capacidad de seducir, unir y generar vínculos a través de la belleza y el afecto. Júpiter, por su parte, es el dios supremo, asociado al poder, la ley, la expansión y la protección. Su relación no se basa únicamente en el romance, sino en una dinámica de reconocimiento: Júpiter legitima y engrandece los valores venusinos, mientras Venus suaviza y humaniza la autoridad jupiteriana. El resultado es un equilibrio entre placer y sentido, entre goce y trascendencia.
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