Escuela cuzqueña; siglo XVIII.
“Santa Faz”.
Óleo sobre lienzo pegado a tabla.
Medidas: 38,5 x 29,5 cm; 50 x 41 cm (marco).
El tema, de honda raigambre medieval y revitalizado por la piedad contrarreformista, encontró en el mundo andino un terreno fértil para su resignificación. En el Cuzco del siglo XVIII, centro artístico de primer orden, la producción de imágenes devocionales respondió tanto a encargos eclesiásticos como a la demanda privada, favoreciendo la difusión de iconografías de fuerte impacto emocional. La Santa Faz, al prescindir de la narración para concentrarse en la frontalidad hierática del rostro de Cristo, potencia su función contemplativa: no se trata de representar un episodio, sino de ofrecer una presencia.
Desde el punto de vista estilístico, la pieza refleja rasgos característicos de la escuela: énfasis en la simetría y una tendencia a la estilización que confiere al conjunto una cualidad casi icónica. El soporte rígido, lienzo adherido a tabla, refuerza esa percepción de imagen objeto, cercana a la tradición de los paños sagrados y reliquias visuales.
La relevancia de la Escuela Cuzqueña radica precisamente en su capacidad para asimilar modelos europeos , especialmente grabados flamencos y composiciones españolas y transformarlos mediante una sensibilidad local que privilegia la intensidad cromática, el detallismo decorativo y una espiritualidad directa y accesible. En este contexto, la Santa Faz no solo es una imagen de devoción, sino también testimonio de la afirmación cultural andina dentro del universo artístico colonial: una pintura que convierte el rostro sufriente de Cristo en símbolo de fe, identidad y continuidad estética.
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