Atribuido a GREGORIO VÁSQUEZ DE ARCE Y CEBALLOS (Santa Fe de Bogotá, 1638–1711),
“Santo Domingo de Guzman”.
Óleo sobre tabla.
Posee marco del siglo XVIII.
Medidas: 22 x 17 cm; 33 x 26 cm (marco).
Esta imagen devocional muestra el busto de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Predicadores o dominicos, destacando su rostro iluminado por un halo que realza su presencia y sus atributos que porta en ambas manos. Nacido en Castilla en 1170, Santo Domingo fue un erudito y misionero reconocido por milagros legendarios como la resurrección de un joven y el rescate de peregrinos.
La estética de la obra revela una cercanía estilística con Vásquez, formado en el ambiente intelectual y religioso de Santa Fe, probablemente en el taller de los Figueroa, desarrolló su obra en el marco del barroco hispanoamericano (c. 1650–1750), adaptando modelos europeos a las necesidades catequéticas y espirituales del contexto criollo. Hijo de descendientes andaluces establecidos en el siglo XVI, su pintura refleja esa doble herencia: la tradición sevillana en el tratamiento lumínico y la sensibilidad local en la dulzura de los rostros y la proximidad emocional de las escenas. La mayor parte de su producción, centrada en episodios de la vida de Cristo, la Virgen y los santos, consolidó un imaginario visual que definió la cultura religiosa neogranadina.
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