Escuela italiana; c. 1600.
“Sagrada Familia con san Juanito”.
Óleo sobre cobre.
Presenta leves faltas y restauraciones.
Posee etiqueta al dorso de la Junta Delegada de Incautación y Protección y Salvamento del Tesoro Artístico.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 22 x 27,5 cm; 36 x 41,5 cm (marco).
El modelo reproduce una composición atribuida a Alessandro Allori, en concreto la Sacra Famiglia con san Giovannino, conservada y documentada en el catálogo de la Fondazione Federico Zeri. La relación con este prototipo evidencia la difusión de modelos florentinos tardomanieristas y su pervivencia en colecciones y copias posteriores. La obra procede de la colección de la Condesa Viuda de Adanero, en su palacio de la calle Santa Engracia de Madrid, y presenta restos de una inscripción antigua con intervención posterior, pudiendo tratarse de vestigios de una firma original. Antiguamente fue atribuida al maestro italiano, circunstancia que confirma la cercanía estilística con el repertorio de Allori y su entorno.
El paisaje en penumbra refuerza la atmósfera recogida y devocional. La composición representa a la Virgen María, san José, el Niño Jesús y san Juan Bautista niño en un entorno natural de carácter boscoso. La Virgen, situada en primer plano, sostiene con gesto protector al Niño Jesús, recostado sobre un cojín blanco y dispuesto en escorzo. El pequeño san Juan, identificado por su atributo la cruz de caña con filacteria, señala con el dedo en actitud profética, anticipando el destino redentor de Cristo. San José aparece a la derecha, en actitud contemplativa, sosteniendo un cesto con frutos y uvas, símbolos eucarísticos y alusivos al sacrificio futuro.
La escena se organiza mediante una composición triangular, que otorga estabilidad y equilibrio al conjunto. El tratamiento lumínico, con claroscuros suaves que modelan los rostros y las telas, subraya el volumen de las figuras y concentra la atención en el Niño Jesús, foco espiritual y visual de la obra. La paleta combina tonos cálidos, rosas, rojos y ocres, con fondos oscuros que intensifican el efecto dramático, característico de la transición del manierismo al primer barroco italiano.
La pintura constituye un ejemplo representativo de la producción devocional italiana en torno a 1600, destinada probablemente al ámbito privado. Su equilibrada composición, la expresividad contenida y la riqueza simbólica la sitúan dentro de la tradición iconográfica de la Sagrada Familia, con una sensibilidad ya orientada hacia los planteamientos barrocos.
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