Descripción
EMILIO SÁNCHEZ PERRIER (Sevilla, 1855 – Granada, 1907).
“Paisaje de otoño con figuras”, 1903.
Óleo sobre tabla.
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 26,5 x 43 cm; 55,5 x 69 cm (marco).
Sánchez Perrier nos muestra en esta tabla un paisaje otoñal protagonizado por un paraje solitario, una escena en la que el pintor logra transmitir con naturalismo la atmósfera solitaria del lugar. La hojarasca caída de los árboles alude a una época otoñal, así como sus ramas semivacías que dejan a la vista un entresijo de ramas que se enredan entre sí, interrumpiendo el azul del cielo, dando cabida de la complejidad de la naturaleza. De entre la magnitud del paisaje destaca una hoguera que se presenta en la lejanía, en torno a la cual se dispone figuras que se calientan o trabajan la ardua tierra. La obra, correspondiente a la última etapa de producción de Sánchez Perrier, demuestra su madurez técnica, destacando especialmente por su vigoroso trazo magníficamente trabajado, de delicados toques de color, básicos, puros y de gran carga emotiva.
Pintor y acuarelista, sus temas preferidos fueron los paisajes y los temas orientalistas. Inició su formación en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde fue discípulo de Joaquín Domínguez Bécquer y Eduardo Cano, así como de Carlos de Haes, posteriormente, en la de San Fernando de Madrid. Más tarde se traslada a París para ampliar sus conocimientos, e ingresa en el taller de Auguste Boulard. Entró en contacto con la escuela de Barbizon, y solía frecuentar los talleres de Jean-Léon Gér?me y Felix Ziem. Se dedica a pintar del natural los paisajes de Fontainebleau y Barbizon, y expone en la Royal Academy de Londres y en el Salón de París. Regresa a España en 1890, y funda una colonia de paisajistas en Alcalá de Guadaira, provincia de Sevilla. Viajó con frecuencia a Granada, donde trabajó junto a Martín Rico. Fue comendador de la orden de Isabel la Católica, miembro de la Sociedad General de Bellas Artes francesa y de la Academia de Bellas Artes de Sevilla. Participó en numerosas exposiciones y obtuvo varios premios, entre los que destacan la mención de honor del Salón de París de 1886, la medalla de oro de la Exposición de Cádiz de 1879, y segunda medalla en la Nacional de 1890 y en la Universal de París de 1889. Está representado en el Museo del Prado, los de Bellas Artes de Málaga y Sevilla, el Boston Harbor Museum, el Nacional de Arte de Cataluña, el Camille Pissarro de Pontoise (Francia), y en colecciones como la Carmen Thyssen-Bornemisza, la Antonio Plata, la Mariano Bellver, la Valentín Carrasco, El Monte y las londinenses M. Newman y MacConnal-Mason, entre muchas otras.