Descripción
FRANCISCO MASRIERA MANOVENS (Barcelona, 1842 - 1902).
“Dama sentada”, 1881.
Óleo sobre tabla.
Firmado y fechado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 46 x 38 cm; 57 x 49 cm (marco).
En la excepcional tabla que se presenta, Francisco Masriera retrata a una bella y joven dama de delicados rasgos, elegantemente vestida con un llamativo vestido amarillo de encaje blanco que envuelve sus hombros, ceñido corsé y sutil vuelo, más largo en su cola. Los accesorios que porta denotan la elegancia de la joven: unos delicados guantes blancos cubren su antebrazo y se ven ornados por una pulsera esclava en oro. Los zapatos, la mantilla de veladuras que cae delicadamente por sus rodillas o las cintas que ornan su recogido cabellos aluden a su alta clase social. La muchacha aparece captada en primer término, en una actitud completamente natural que se aleja de los cánones del género, rompiendo con la distancia protocolaria que suele establecerse en el retrato entre espectador y modelo. Directamente sobre el suelo, dispuestos con desdén, se hayan una mantilla y un ramo de flores. Asimismo, la joven aparece sobre un fondo neutro, oscuro y plomizo, al uso del momento, tan sólo destacado por un gran biombo oriental de, al menos, cuatro paneles, así como una silla tapizada o una maceta con palmas. Decora la estancia, sobre una cómoda brumosa y en un segundo plano, una escultura en bronce. La intimista escena destaca por la pincelada preciosista y rica en matices, sumamente descriptiva. Francisco Masriera se recrea tanto en la descripción de los detalles, principalmente de las ropas y adornos, como en la narratividad, buscando la expresividad de los gestos y sin escatimar los detalles secundarios.
Pintor, escritor y orfebre, Francisco Masriera cultivó el género del retrato y la pintura orientalista, y es actualmente considerado uno de los mejores retratistas que siguieron la estela de Fortuny. Hijo del prestigioso orfebre José Masriera Vidal, y hermano de los también pintores José y Luis Masriera, Francisco inició su formación artística de la mano de su padre, en el taller de joyería familiar, y junto al pintor José Serra Porson. A continuación viajó a Ginebra para aprender la técnica del esmalte, aunque poco a poco se decantaría por la pintura, especializándose en la ejecución de retratos. Hacia 1865 se trasladó a París, donde acudió al taller de Alexandre Cabanel y se dedicó a la copia de los grandes maestros del Louvre. Posteriormente viajó a Roma, ciudad en la que comenzó a realizar lienzos de temática orientalista. Como escritor y articulista destacó su colaboración en la revista “El Recuerdo”. Francisco Masriera concurrió a las Exposiciones Universales de París de 1867, 1878 y 1889, siendo distinguido en esta última edición con una medalla de tercera clase. En la Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1878 fue premiado con segunda medalla por la obra titulada “La esclava”, que fue finalmente adquirida por el rey Alfonso XII. También mostró sus obras en la galería Bosch de Madrid, en 1882, y en la sala Parés de Barcelona en 1889. Dentro de su producción de retratos destaca el que realizó a la reina regente María Cristina con su hijo Alfonso XIII en el año 1888, que actualmente preside el Salón de la Reina Regente de la Casa de la Ciudad de Barcelona. Cercano al grupo de pintores españoles afincados en la capital francesa, entre los que se contaba a Francisco Miralles, Romà Ribera y Federico de Madrazo, su proyección internacional se afianzó al firmar un contrato con Goupil, el marchante más importante del momento, para la comercialización de su obra. Sus cuadros se caracterizan por la perfección del dibujo, la cuidada composición y un colorido lleno de fuerza y luminosidad, que se manifiesta sobre todo en los tonos atornasolados de las telas. Este pintor practicó un preciosismo lleno de fantasía y sentido decorativo, en el que la frescura del color recuerda a la pintura galante de Watteau y Fragonard. En sus estudios, composiciones y retratos se centró preferentemente en la figura femenina, representada en ambientes suntuosamente ornamentadas y ataviadas con ricos vestidos, tocados y joyas orientalistas. Francisco Masriera está representado en el Museo del Prado, el de San Telmo en San Sebastián, el de Bellas Artes de Álava, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el de la abadía de Montserrat y en el Patrimonio Nacional, así como en diversas colecciones particulares.