JULIÁN DE TELLAECHE (Vergara, Gipúzcoa, 1884 – Lima, Perú, 1957).
“El viejo potro”.
Óleo sobre cartón.
Sin firma.
Medidas: 50 x 38 cm., 75 x 68 cm. (marco).
Barcos, mástiles, muelles, velas y marineros se convierten en auténticos protagonistas de los cuadros de Tellaeche. Con un estilo de corte cezanniano, en las pinturas del guipuzcoano la pincelada y el color llegan a independizarse del modelo para expresarse por sí mismos, dando gran importancia al orden pictórico y a la personalidad artística. Se trata de composiciones abigarradas, representadas con un marcado rigor constructivo y caracterizadas por un imaginario iconográfico ceñido al mar y su entorno.
Julián de Tellaeche dejó su oficio de marino para dedicarse a la pintura, gracias a Eduardo Chicharro, quien le enseñó y le animó a viajar a París para completar su formación. Tras estar en la capital francesa, en las Academias Julien y Colarossi, se instaló en Lequeitio, comenzando a exponer en 1910 (IV Exposición de Arte Moderno de Bilbao), momento en el que inició su participación en muestras nacionales e internacionales en diversas ciudades (Barcelona, Bruselas, Estocolmo, San Sebastián, Madrid, etc.). La Guerra Civil le hizo exiliarse en la capital parisina, trasladándose en 1952 a la ciudad de Lima, donde continuó con su carrera artística y trabajó como conservador del Tesoro Artístico Nacional peruano. Nunca olvidó el mundo del mar, plasmándolo frecuentemente en sus trabajos. Fue también conocido por su pertenencia al grupo fundador de la llamada Asociación de Artistas Vascos (1911). Su trabajo se conserva en colecciones privadas (principalmente españolas) y en instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el Museo Provincial de Vitoria, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, la Colección BBVA, el Museo de San Telmo de San Sebastián, etc.
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