MAURICE DE VLAMINCK (París, 1876- Rueil-la-Gadelière,1958).
“Campo de amapolas en Rueil-la-Gadelière”, ca. 1925.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Procedencia: colección privada.
Medidas: 46,5 x 55,5 cm; 66 x 75 cm (marco).
Este óleo, fiel exponente del vigoroso lenguaje plástico de Maurice de Vlaminck en la década de 1920, sitúa su génesis en Rueil-la-Gadelière, enclave en el que el artista se estableció en 1925. La propiedad, conocida como “La Tourillière” -y hoy preservada como la Maison Vlaminck-, fue su refugio creativo hasta su fallecimiento en 1958. En “Campo de amapolas en Rueil-la-Gadelière”, el autor captura con maestría el dinamismo de la flora bajo el azote del viento, un recurso próximo a Derain, proyectando una atmósfera rural dominada por cielos plomizos de gran carga dramática. La ductilidad de la pincelada se somete a la arbitrariedad de la ráfaga, permitiendo que la arquitectura y la vegetación se mimeticen con el entorno a través de la elongación de sus sombras.
Maurice de Vlaminck fue un pintor francés y una de las figuras fundamentales del fauvismo; prácticamente autodidacta, se introdujo en la pintura gracias a su estrecha amistad con André Derain, iniciada en 1890 y mantenida toda la vida, con quien compartió estudio en Chatou desde 1900; su primera gran aparición pública tuvo lugar en el Salon d’Automne de 1905, donde, junto a Matisse, Derain, Dufy, Marquet, Camoin y otros, provocó un escándalo que dio origen al término «les fauves» («las fieras»), movimiento caracterizado por el uso radical y expresivo del color; en 1907 la retrospectiva de Cézanne le causó una profunda impresión que influyó en la posterior estructuración de su pintura; durante la Primera Guerra Mundial residió en Ruan, etapa en la que comenzó a escribir poesía, actividad que se sumaba a su faceta literaria -había publicado dos novelas en 1902 y 1903, ilustradas por Derain-; tras la guerra viajó extensamente por Francia, aunque la mayor parte de su obra fue realizada en los alrededores del Sena, y durante la Segunda Guerra Mundial se centró principalmente en paisajes y bodegones, manteniendo siempre una concepción de la pintura visceral, independiente y profundamente emocional.
La obra de Maurice de Vlaminck forma parte de las colecciones de algunos de los museos más importantes del mundo, entre ellos el Centre Pompidou, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, el Musée d’Orsay y el Musée de l’Orangerie en París, así como el Museum of Modern Art (MoMA), el Metropolitan Museum of Art y el Solomon R. Guggenheim Museum en Nueva York, la National Gallery of Art de Washington D. C., la Tate Modern de Londres y el Museo del Hermitage de San Petersburgo, lo que confirma su relevancia histórica dentro del fauvismo y de la pintura moderna europea.
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