Escuela española; 1841.
Sin título.
Óleo sobre lienzo adherido a tablex.
Presenta restauraciones en el lienzo y desperfectos en el marco.
Medidas: 57 x 47 cm; 75 x 66 cm (marco).
El retrato muestra a un caballero de porte sobrio, vestido con traje oscuro y camisa blanca, sobre un fondo neutro que concentra la atención en el rostro. La iluminación suave y el modelado delicado destacan la expresión introspectiva del personaje, de mirada melancólica y gesto contenido.
En la España de 1840, el retrato romántico respondía a una sociedad en transformación: el ascenso de la burguesía, los cambios políticos tras la Guerra de la Independencia y el reinado de Isabel II, y el deseo de afirmar la identidad individual. A diferencia del retrato neoclásico, más idealizado y solemne, el retrato romántico buscaba captar la psicología del modelo, su mundo interior y su sensibilidad. La leve palidez del rostro, la mirada profunda y el contraste entre luces y sombras refuerzan esa dimensión emocional.
La singularidad del retrato romántico reside precisamente en esa intensificación del carácter individual. Más que representar estatus o poder, pretende revelar la personalidad, incluso cierta vulnerabilidad. Este enfoque explica su gran popularidad.
.jpg)