MARIUS FRANÇOIS REYNAUD (Marsella, 1860- Alger, 1935)
Sin título.
Óleo sobre lienzo.
Presenta desperfectos en el marco.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Medidas: 56 x 38 cm; 74 x 56 cm (marco).
Reynaud desarrolló su carrera en un contexto en el que el norte de África constituía para muchos pintores franceses un territorio de fascinación estética y simbólica. El orientalismo pictórico no se limitó a escenas exóticas o figuras ataviadas con trajes tradicionales; también se manifestó en la representación de la arquitectura, la luz y la vida cotidiana de los territorios coloniales. En esta obra, el interés no radica en lo anecdótico, sino en la captación del clima, la textura de los muros encalados y la serenidad estructural de la vivienda.
A diferencia del orientalismo más narrativo o teatral de la generación anterior, Reynaud adopta una mirada más sobria y casi intimista. Su enfoque se aproxima a una sensibilidad postimpresionista en la construcción de la superficie pictórica: la materia es visible, la pincelada tiene autonomía y el color adquiere valor estructural. La influencia orientalista se manifiesta en la elección del motivo —arquitectura de resonancias magrebíes, luz blanca y cegadora, tonalidades terrosas y en la exaltación de una geografía considerada entonces “otra”, distinta de la metrópoli europea.
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