Después de JOAQUÍN SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 – Cercedilla, Madrid, 1923).
“Los pescadores valencianos”.
Óleo sobre cartón entelado.
Medidas: 50 x 70 cm.
La que ahora presentamos es una copia fidedigna de la obra “Los pescadores valencianos”, óleo pintado en 1895 en la playa de Valencia. Esta fue la brillante secuela de Sorolla de su cuadro “La vuelta de la pesca” pintado un año antes.
Joaquín Sorolla tuvo tanta influencia porque supo renovar la pintura española de finales del siglo XIX y comienzos del XX mediante un tratamiento excepcional de la luz y el color, creando un estilo luminoso y vibrante que captaba la atmósfera mediterránea con gran naturalidad. Su dominio técnico, heredado de la tradición académica, unido a una pincelada suelta y moderna cercana al impresionismo, lo convirtió en un referente tanto en España como internacionalmente. Además, su enorme éxito en exposiciones en Europa y Estados Unidos, junto con la difusión de sus retratos y escenas de playa, consolidó su prestigio y lo situó como modelo para toda una generación de pintores, especialmente en la escuela valenciana.
Considerado el gran maestro de la luz, Sorolla evolucionó desde sus primeras obras de corte costumbrista y social hasta sus icónicas escenas bañadas por el sol del Mediterráneo. Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, completó su educación en Roma y París, absorbiendo la influencia de los grandes maestros y del impresionismo. Su talento lo llevó a conquistar la escena artística internacional, con exposiciones en París, Nueva York y Londres. En 1909, su éxito en la Hispanic Society of America le valió el encargo de su monumental "Visión de España", un ciclo de lienzos que capturó la diversidad cultural del país. Su obra, celebrada en museos como el Prado, el Metropolitan y el Museo Sorolla, sigue siendo un referente absoluto del luminismo y la pintura de la emoción.
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