ROMÀ RIBERA I CIRERA (Barcelona, 1848-1935)
“La lección de danza”.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 94 x 110 cm; 120 x 134 cm (marco).
La amplitud del formato y la compleja disposición de seis figuras confieren a esta escena un lugar destacado dentro de la pintura de género historicista de Romà Ribera. Una niña ejecuta un paso de danza en el centro de un interior de ambientación seiscentista, observada por varias mujeres cuyas actitudes —atención, aprobación y curiosidad— convierten el episodio doméstico en una narración de gran vivacidad.
La composición se organiza en torno al vestido rosado de la joven, principal foco lumínico y cromático de la escena. Su figura queda flanqueada por los tonos profundos de los trajes oscuros y por el vestido marfil de la mujer inclinada a la derecha, creando un equilibrio cuidadosamente calculado. Ribera demuestra una especial sensibilidad para las calidades textiles: los encajes, las mangas abullonadas, los bordados y los reflejos satinados están tratados con precisión, sin perder la suavidad atmosférica del conjunto.
La observación de los gestos resulta esencial. Cada personaje reacciona de manera distinta ante la pequeña bailarina, desde la actitud protectora de la mujer situada a la izquierda hasta la inclinación cómplice de la figura vestida de blanco. Esta variedad expresiva, unida al dominio del dibujo y a la iluminación cálida y tamizada, permite al pintor transformar una escena anecdótica en una representación convincente de las relaciones sociales y afectivas.
Formado en la Llotja y en la academia de Pere Borrell, Ribera amplió estudios en Roma antes de instalarse en París, donde trabajó con el marchante Goupil y alcanzó proyección internacional tras su participación en la Exposición Universal de 1878. Aunque fue especialmente reconocido por sus escenas de la vida elegante contemporánea, cultivó paralelamente composiciones de ambientación histórica, como la presente, en las que desplegó su capacidad narrativa y su refinamiento técnico.
Su obra está representada en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, el Museu de Montserrat, la Colección Afundación y el Museo de Bellas Artes de Badajoz.
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