SAM FRANCIS (San Mateo, California, 1923 – Santa Mónica, California 1994).
Sin título, 1971.
Guache sobre papel adherido a lienzo.
Obra expuesta en:
-Milán, Falchi Arte Moderna, Sam Francis, 30 de marzo de 1974, nº 11.
Obra reproducida en:
-Debra Burchett-Lere, ed., Sam Francis: Online Catalogue Raisonné Project, no. SF71-007A, en línea (ilustrado).
Presenta al dorso etiquetas informativas de exposiciones.
Medidas: 33 x 40 cm; 61 x 68 cm (marco).
Procedencia:
Galería André Emmerich, Zúrich.
Falchi Arte Moderna, Milán (adquirida a la anterior en 1973).
Adquirida a la anterior por un coleccionista privado.
En 1971, Sam Francis se encontraba en una fase consolidada de su carrera, profundizando en las exploraciones abstractas que le habían convertido en una figura central del expresionismo abstracto y del arte lírico. Durante este período, su obra se caracterizaba por un uso vibrante y expansivo del color, así como por una composición abierta y gestual que evocaba sensaciones de libertad y espacio infinito como vemos en esta obra.
Influenciado por sus viajes entre Estados Unidos, Europa y Japón, combinaba en ese momento la energía expresiva con una refinada sensibilidad hacia la luz y la transparencia. Su pintura de 1971 suele mostrar manchas y salpicaduras de pigmento que parecen flotar en un campo blanco o de color claro, creando un diálogo entre el vacío y la forma. Esta tensión entre presencia y ausencia, junto con la sensación de movimiento orgánico, reflejaba su interés por la meditación y la naturaleza, así como por la búsqueda de un lenguaje visual universal. De hecho con señala el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en relación a la muestra que le dedicó en el año 2000: “El estallido de color, de gran intensidad emocional y destreza técnica, caracterizará su obra y le acompañará hasta el final de sus días.”.
Sam Francis transformó una experiencia traumática en el motor de su carrera artística: tras sufrir un grave accidente en la Segunda Guerra Mundial y pasar años hospitalizado, comenzó a pintar inspirado por su amigo David Parks. Estudió arte en Berkeley y rápidamente se sumergió en el expresionismo abstracto, con influencias de Rothko y Gorky, para luego desarrollar un lenguaje propio vibrante y lleno de color.
En los años 50 y 60, Francis vivió entre París, Nueva York y Londres, participando en exposiciones clave que lo situaron en el epicentro del arte contemporáneo. Su obra evolucionó hacia composiciones abiertas, donde el color y la forma flotante expresan emociones profundas. Entre 1960 y 1963 creó la serie "Bolas azules", reflejo de su lucha contra la tuberculosis, con formas biomórficas en tonos azules que transmiten tanto fragilidad como energía.
A partir de 1971, tras un intenso análisis junguiano, Francis incorporó en su pintura una exploración de los sueños y el inconsciente, dando lugar a obras llenas de aire fresco: grandes áreas de lienzo abierto, goteos y salpicaduras de color que capturan la libertad y la vitalidad del espíritu. En los años siguientes sus pinturas se expandieron en escala y complejidad, con matrices formales que desaparecieron tras 1980 para dar paso a un lenguaje aún más libre y espontáneo.
Además de pintor, fue un activo grabador y fundador de The Lapis Press, dedicándose a fusionar la palabra y la imagen en formatos innovadores. Sam Francis es, sin duda, una figura que transformó el dolor y la introspección en un vibrante universo cromático que sigue inspirando y emocionando.
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