MATIES PALAU FERRÉ (Montblanc, Tarragona, 1924 – 2000).
“Florero”.
Óleo sobre tela.
Firmado.
Medidas: 100 x 50 cm; 106 x 56 cm (marco).
Obra perteneciente a la etapa de madurez del artista, caracterizada por el uso expresivo del color, la pincelada matérica y la reiteración del motivo floral como eje compositivo.
El florero es uno de los motivos centrales en Palau Ferré, junto al gallo, la figura femenina y el retrato. No se trata de una naturaleza muerta tradicional, sino de un pretexto estructural y cromático.
La pincelada es pastosa y visible, con carga matérica, cercana al postimpresionismo y al expresionismo lírico. Las flores se reducen a volúmenes casi esquemáticos, con un equilibrio entre figuración y síntesis abstracta. Este tipo de composición pertenece a las obras plenamente representativas, muy buscadas por coleccionistas, al reunir tema, formato vertical estilizado y una paleta intensa característica de su madurez artística.
Palau Ferré fue un pintor catalán formado en Barcelona y París, donde entró en contacto con las vanguardias históricas. Admirador de Matisse, Picasso y Rouault, desarrolló un lenguaje propio, marcado por el color intenso, la simplificación formal y una pintura directa y emotiva.
A partir de los años cincuenta alcanzó gran popularidad, tanto en Cataluña como en el mercado internacional. Sin embargo, un conflicto legal con un marchante, que pretendía apropiarse de su producción futura, llevó al artista a un gesto radical: abandonó progresivamente la pintura comercial y llegó a destruir buena parte de su propia obra, convirtiéndose en una figura casi legendaria.
Hoy Palau Ferré es considerado un caso singular del arte español del siglo XX, valorado tanto por la coherencia estética de su obra como por la fuerza expresiva de sus composiciones.
.jpg)