KAREL APPEL (Países Bajos, 1921 – Suiza, 2006).
Sin título, 1979.
Técnica mixta sobre papel pegado a lienzo.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo. Firmado y fechado al dorso.
Medidas: 76,5 x 57 cm; 96 x 77 cm (marco).
En 1979, Appel ya era un artista internacionalmente reconocido, instalado entre Europa y Estados Unidos, y profundamente interesado en la pintura como experiencia física y emocional. Frente al auge del arte conceptual y las prácticas más intelectuales de las décadas de 1960 y 1970, Appel mantuvo una posición deliberadamente antiacadémica: defendía una pintura directa, casi infantil en apariencia, pero cargada de intensidad y conocimiento acumulado. En este sentido, la obra puede leerse como una reafirmación de su credo artístico: “yo no pinto, yo golpeo”, afirmaba, subrayando el carácter instintivo de su creación.
El lienzo se articula mediante una estructura aparentemente caótica de grandes masas cromáticas , verdes profundos, amarillos intensos, rojos vibrantes, blancos espatulados y negros envolventes aplicadas con un gesto amplio, casi violento. La pintura no busca la representación mimética, sino la evocación: formas que sugieren cuerpos, rostros o criaturas emergen y se disuelven en la materia pictórica, reforzando la tensión entre figuración y abstracción que caracteriza el lenguaje de Appel. El uso expresivo del color, aplicado en capas espesas y con marcas visibles de la herramienta, convierte la superficie en un campo de acción donde el acto de pintar es tan importante como el resultado final.
La singularidad estilística de esta pieza reside en su equilibrio entre libertad y control. Aunque el gesto es impulsivo, la composición revela una conciencia espacial y cromática refinada, fruto de décadas de experimentación. La obra encarna así una síntesis entre la radicalidad expresiva de los inicios de Appel y la complejidad formal de su etapa madura.
Figura central del grupo COBRA (Copenhague, Bruselas, Ámsterdam), fundado en 1948. Aunque el movimiento COBRA se disolvió a comienzos de los años cincuenta. Sus primeros éxitos se produjeron en 1953, con la exposición en el Palais des Beaux Arts en Bruselas y su participación en la Bienal de Sao Paulo (volvería en 1959 y obtendría el premio internacional de pintura), y en 1954, cuando recibió el premio de la UNESCO en la Bienal de Venecia y expuso en París y Nueva York. Appel está representado en el Museo Guggenheim y el MoMA de Nueva York, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, la Tate Gallery de Londres, el Albertina en Viena, el Thyssen-Bornemisza, la Colección Peggy Guggenheim de Venecia y el de Bellas Artes de Dordrecht, entre muchos otros.
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