Escuela europea; 1987.
Sin título.
Técnica mixta sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior derecho. Firmado y fechado en el bastidor.
Medidas: 89 x 130 cm; 90 x 131 cm (marco).
La composición presenta formas orgánicas y estructuras ambiguas que evocan paisajes mentales más que espacios reales. Las figuras alargadas, casi biomórficas, y la atmósfera desértica de tonalidades ocres y rosadas remiten tanto al legado del Surrealismo europeo , especialmente en su vertiente más onírica, como a ciertas formulaciones del Expresionismo abstracto tardío y del Neoexpresionismo. La distorsión de las formas y la ambigüedad espacial sugieren un universo simbólico, donde lo arquitectónico y lo corporal parecen fusionarse en una visión inquietante y poética.
Adscrita a la escuela europea y fechada en 1987, se inscribe en el contexto de la reactivación pictórica que caracterizó las décadas de 1970 y 1980, cuando numerosos artistas retomaron la pintura como medio expresivo tras el predominio del conceptualismo y el minimalismo. La técnica mixta y la libertad gestual evidencian una voluntad experimental propia de este período, en el que se combinan materiales y procedimientos para intensificar la carga expresiva de la imagen.
En este sentido, la obra puede leerse como un ejemplo de la figuración ambigua característica de la pintura europea de los años ochenta: un lenguaje híbrido que combina memoria surrealista, gesto expresionista y exploración matérica, articulando un espacio pictórico que oscila entre lo imaginario, lo psicológico y lo abstracto.
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