EMILIO SALA FRANCÉS (Alcoy, Alicante, 1850 – Madrid, 1910).
“Los jardines del Palacio de La Granja”.
Óleo sobre cartón.
Posee desperfectos en el marco.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 36 x 52 cm; 45 x 61 cm (marco).
El paisaje ocupa un lugar significativo en la producción de Emilio Sala, no tanto por su frecuencia como por su capacidad para traducir la modernidad visual de su tiempo. En sus vistas, Sala supo conjugar la solidez académica de su formación con una sensibilidad luminosa y cromática que anticipa preocupaciones finiseculares: la atmósfera, el dinamismo de la vida contemporánea y el estudio de la luz como elemento estructurador del espacio.
Formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia bajo la tutela de Plácido Francés, Sala completó su aprendizaje en Madrid, copiando a los maestros del Prado, especialmente a Velázquez. Su temprana proyección quedó confirmada por las primeras medallas obtenidas en las Exposiciones Nacionales de 1878 y 1881. Pensionado en Roma en 1885, amplió su horizonte estético en contacto con el Renacimiento y con figuras como Sorolla, y posteriormente en París, donde participó en la Exposición Universal de 1889 y obtuvo reconocimiento internacional, culminado con la Medalla de Oro en Berlín en 1891.
A partir de 1890 se apartó de la pintura de historia para dedicarse al género, el paisaje y la ilustración, colaborando en destacadas publicaciones. Instalado definitivamente en Madrid, fue nombrado catedrático de Teoría y Estética del Color en la Escuela de San Fernando, donde su magisterio ,plasmado en La gramática del color, influyó en artistas como María Blanchard. Académico y condecorado en varias instituciones europeas, Emilio Sala consolidó una trayectoria de amplio reconocimiento, hoy representada en museos nacionales e internacionales, que lo sitúa como una figura clave en la transición del academicismo hacia una sensibilidad más moderna en la pintura española.
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