Escuela francesa; 1955.
“Retrato de niña”.
Óleo sobre lienzo.
Firmado, fechado y dedicado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 55 x 46 cm.
Este retrato muestra la pervivencia y reformulación de los lenguajes fauvistas en la pintura de posguerra. Aunque el fauvismo como movimiento organizado tuvo su momento álgido en los primeros años del siglo XX, su legado; la exaltación del color puro, la autonomía expresiva de la pincelada y la subordinación del naturalismo a la intensidad emocional, continuó influyendo de manera decisiva en numerosos artistas franceses a lo largo de las décadas posteriores.
La composición presenta a la niña en actitud serena, sentada en un amplio sillón rojo que ocupa gran parte del campo pictórico. El protagonismo cromático del fondo ,rojos encendidos, verdes profundos y azules densos, no busca reproducir fielmente la realidad, sino construir un espacio vibrante y casi táctil. El rostro, modelado con tonos verdosos y rosados que se alejan de cualquier verismo académico, revela la herencia directa de la libertad cromática fauvista: el color no describe, sino que interpreta. La piel se modula mediante contrastes audaces que otorgan volumen sin recurrir a gradaciones suaves, sino a planos de pigmento aplicados con decisión.
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