Escuela europea; 1947.
Sin título.
Óleo sobre tablex.
Presenta desgastes en los bordes.
Firmado “Alb Henning “ y fechado en la zona inferior derecha.
Medidas: 100 x 150 cm.
Este obra muestra el paisaje como espacio de introspección espiritual. La composición despliega una sucesión de colinas y bosques que se diluyen en la lejanía hasta confluir en un horizonte lacustre apenas iluminado por una luz crepuscular. La gradación atmosférica y la superposición de planos generan una profundidad envolvente que remite a la sensibilidad romántica alemana del siglo XIX, especialmente a la noción de lo sublime vinculada a la experiencia contemplativa de la naturaleza.
Sin embargo, más que una descripción topográfica precisa, la obra propone una construcción simbólica del paisaje. La ausencia de figuras humanas y la amplitud silenciosa del escenario refuerzan su carácter meditativo, en consonancia con el simbolismo finisecular, que entendía la naturaleza como espejo del estado anímico. La niebla que envuelve los valles y la luz tenue que se expande en el horizonte sugieren un tránsito entre oscuridad y revelación, motivo recurrente en la pintura simbolista centroeuropea.
En el contexto de la posguerra, esta mirada al paisaje puede interpretarse asimismo como una búsqueda de permanencia y reconstrucción espiritual tras la devastación bélica.
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