Escuela francesa; primera mitad del siglo XX.
Sin título.
Óleo sobre lienzo.
Presenta firma ilegible en el ángulo inferior izquierdo.
Medidas: 33 x 22,5 cm.
Este paisaje, articulado en torno a un conjunto rural dominado por altas arboledas y construcciones de piedra, se inscribe en la sólida tradición paisajística francesa que, desde el siglo XIX, otorgó al género una autonomía plena. En la primera mitad del siglo XX, el paisaje dejó de ser mera descripción topográfica para convertirse en un espacio de interpretación subjetiva, donde luz, materia y estructura adquieren protagonismo.
La composición se organiza mediante un ritmo vertical marcado por los troncos en primer plano, que enmarcan la arquitectura del fondo y crean profundidad. La pincelada es suelta, visible, especialmente en la masa vegetal, donde los verdes se superponen en toques breves y vibrantes. Esta libertad técnica revela la asimilación de las lecciones impresionistas y postimpresionistas: la captación atmosférica, la fragmentación cromática y el interés por la variación lumínica.
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