EDUARDO ARROYO (Madrid, 1937-2018).
"Mickey Mouse-Cristóbal Colon", 1992.
Técnica mixta (lija, óleo, collage y tinta) sobre tablex.
Obra exhibida en la exposición "Red On Toys", ubicada en la sala Sant Miquel de la Fundació Caixa de Castellón (Castellón) durante los meses de Enero y Marzo en el año 2018. Esta pieza aparece en el catálogo de dicha exposición en la página 216.
Adjunta catalogo de dicha exposición con la obra reproducida.
Firmado y fechado en la zona inferior intermedia.
Medidas: 51 x 35 cm; 77 x 60 cm (marco).
La figura de Mickey Mouse ocupa un lugar estratégico en la obra de Eduardo Arroyo, artista clave de la figuración narrativa española. Para Arroyo, Mickey no es un personaje inocente del imaginario infantil, sino un símbolo cultural cargado de ambigüedad: representa la expansión de la cultura de masas, el poder de la iconografía global y, al mismo tiempo, una forma de colonización simbólica.
En “Mickey Mouse–Cristóbal Colón” , el artista establece un paralelismo irónico entre el célebre ratón de Disney y la figura histórica de Cristóbal Colón. La asociación no es casual: Arroyo sugiere que, así como Colón encarna la expansión territorial y cultural del mundo moderno, Mickey simboliza la expansión contemporánea del imaginario estadounidense a escala planetaria. El conquistador y el icono pop se funden así en una lectura crítica sobre poder, hegemonía y dominación cultural. Firmada y fechada en 1992, pertenece a un momento de madurez del artista, cuando su discurso político y cultural se articula con mayor contundencia.
Eduardo Arroyo fue pintor, escultor y grabador, y una figura esencial de la nueva figuración española y del movimiento neofigurativista. Inició su carrera en el periodismo, pero en 1958 se instaló en París, huyendo del clima político del franquismo. Aunque también desarrolló una sólida trayectoria como escritor, desde 1960 vivió principalmente de la pintura.
En un contexto dominado por la abstracción, defendió una pintura figurativa crítica y narrativa, con un lenguaje ácido e irónico influido en parte por el pop art. Su obra, abiertamente combativa contra las dictaduras ,políticas y artísticas, le acarreó censura y persecución: fue expulsado de España en 1974 y no recuperó su pasaporte hasta la muerte de Franco.
Su reconocimiento en España llegó tardíamente, consolidándose en los años ochenta con el Premio Nacional de Artes Plásticas (1982) y diversas exposiciones antológicas. Hoy su obra forma parte de importantes colecciones, como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Centre Pompidou y el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, entre otras instituciones internacionales.
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