JESÚS RODRÍGUEZ CORREDOYRA DE CASTRO (Lugo, 1889 – 1939).
“Paisaje lucense”, 1919.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Medidas: 61 x 81 cm; 80 x 99 cm (marco).
Jesús Corredoyra nos ofrece una incursión en el paisaje de su Lugo natal, distanciándose de la vertiente retratista que predominó en su producción. Su imaginario artístico se erige como un pilar del regionalismo gallego de entresiglos, caracterizada por una profunda vocación costumbrista y un rigor etnográfico que dignifica la identidad local. Poseedor de una sólida formación académica, Corredoyra conjuga un dibujo técnico y detallado con una paleta de tonalidades cálidas y vibrantes. Su factura minuciosa no solo persigue la veracidad estética, sino que busca elevar las tradiciones e indumentarias populares a la categoría de símbolo cultural.
Considerado iniciador de la escuela pictórica gallega, Corredoyra nació en el seno de una familia acomodada, y en 1903 obtuvo una beca de la Diputación de Lugo para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. En la capital completará posteriormente su formación como discípulo de Joaquín Sorolla y Cecilio Pla. Finalmente retornará a su Galicia natal, donde permanecerá ya el resto de su vida, salvo por esporádicas salidas al extranjero. Hombre de espíritu atormentado con ideas de muerte, pecado y Juicio Final, de carácter inseguro, Corredoyra no fue capaz de asimilar los cambios sociales, políticos y económicos de su época, y tampoco se identificó con ningún movimiento nacionalista. Su privilegiada posición social, sin embargo, le permitió convertirse en el pintor predilecto de la burguesía y el clero de Lugo. Asimismo, participará en algunos certámenes oficiales, siendo galardonado en la Exposición Nacional de Bellas Artes con mención honorífica en 1908 y 1909 y con segunda medalla en 1917. Actualmente está representado en los Museos de Bellas Artes de A Coruña, Lugo y Pontevedra.
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