SARAH GRILO (Buenos Aires, 1917 - Madrid, 2007)
“Eros y civilización”, c. 1970.
Óleo sobre lienzo.
Presenta al dorso etiqueta informativa de la Galería Juana Mordó (Madrid).
Firmado en el ángulo inferior izquierdo. Firmado y titulado al dorso.
Medidas: 130 x 80 cm; 135,5 x 86,5 cm (marco).
Eros y civilización se presenta como una superficie densamente estratificada en la que fragmentos textuales, signos tipográficos y gestos pictóricos se superponen evocando muros urbanos cubiertos de carteles rasgados, consignas censuradas y grafitis. La pintura se articula como un campo de tensión entre orden y disrupción: palabras parcialmente legibles conviven con manchas, veladuras y trazos impulsivos, generando una lectura inestable que oscila entre lo visual y lo semántico. Lejos de ilustrar un contenido literal, el título apunta a una confrontación simbólica entre pulsión y norma, deseo y control, que se materializa en la fricción constante entre estructura y caos sobre el lienzo.
Realizada hacia 1970, la obra pertenece a una etapa de plena madurez en la producción de Grilo, época en la artista volvió a Madrid, estando vinculada a la galería Juana Mordó como artista representada. Durante esta etapa su lenguaje pictórico se orientó decididamente hacia la incorporación del signo, la escritura y la huella urbana como elementos compositivos. La artista transforma el muro en archivo y la pintura en espacio de memoria colectiva, anticipando estrategias visuales que décadas más tarde serían centrales en el arte urbano contemporáneo.
Sarah Grilo (Buenos Aires, 1917 – Madrid, 2007) fue una figura fundamental de la abstracción internacional de posguerra. Formada inicialmente con Vicente Puig, integró en 1952 el Grupo de Artistas Modernos de la Argentina, junto a creadores como Tomás Maldonado y Enio Iommi, participando en exposiciones en instituciones clave de América y Europa y en la Bienal de Venecia de 1956. Tras obtener una beca Guggenheim en 1961, se estableció en Nueva York, donde su obra evolucionó desde la figuración post-cubista hacia una abstracción gestual enriquecida por el uso del lenguaje y el signo. Posteriormente residió en el sur de España, París y Madrid, ciudad en la que se estableció definitivamente en 1985. Su trabajo forma parte de importantes colecciones internacionales y ha sido revisitado en exposiciones recientes en el MoMA, el Metropolitan Museum of Art y la Whitechapel Gallery, consolidando su lugar como una voz singular y anticipatoria dentro del arte abstracto del siglo XX.
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