Ciervo del siglo XIX.
Escultura en bronce.
Sin firmar.
Ligeros arañazos.
Medidas: 22 x 18 x 6 cm.
Esta escultura se basa en la pareja de ciervos descubierta en 1756 en el jardín de Villa Papiri en Herculano, modelos del año 100 a.C. hoy conservados en el Museo Arqueológico de Nápoles. Responde a su vez a la larguísima tradición en la historia del arte de temática animalística, pero es sólo a partir del siglo XVIII cuando comienzan a darse con las características que vemos en esta: pequeño formato, “temática intrascendente” (no es animal considerado sagrado por quien lo encarga…), interés por el naturalismo y el detallismo, realizadas en bronce… El auge de este tipo de obras dio lugar al nacimiento de maestros especializados en su realización con numerosas variantes (unos se dirigen más a los perros cazadores, otros tienen obra en la que abundan los ciervos, otros prefieren los animales más o menos exóticos, etc.) en toda Europa, siendo los franceses los que más fama han tenido por la especialización de las fundiciones en este país y el control que el gobierno ejercía sobre la calidad y cuidado de las mismas. Así, podemos citar a maestros como Christopher Fratin (1801-1864), Paul Delabrierre (1829-1912), Auguste Nicolas Cain, etc., entre la larga lista de escultores dedicados a esta temática.
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