EDUARDO PELAYO FERNÁNDEZ (Cuba, 1850-1901).
“Retrato familiar”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Posee marco de finales del siglo XIX.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 66 x 91 cm; 85 x 110 cm (marco).
Escena familiar pintada por Eduardo Pelayo Fernández que nos transporta a la intimidad doméstica de la burguesía criolla del siglo XIX, donde el salón se convierte en un escenario de identidad social y cultural. El espacio está cuidadosamente dispuesto: una alfombra verde cubre el suelo, mientras que la decoración responde al gusto ecléctico decimonónico, con muebles trabajados, cortinajes pesados y la presencia de un piano.
A la derecha, la niña, sentada en un frailero, concentra la atención de la composición. Sus manos sostienen una octavilla, gesto que sugiere no solo el momento de ocio sino también el valor que la familia concede a la formación artística. A la izquierda, los padres, de pie junto al piano, observan con una mezcla de orgullo y ternura, integrándose en la escena como espectadores y a la vez partícipes de la vida cultural que se cultiva en el interior del hogar. La composición parece narrar un instante suspendido, un testimonio de la vida cotidiana Este tipo de pintura, muy difundido en el siglo XIX, responde a un interés generalizado por la representación del espacio íntimo y los valores familiares.
Pintor de origen cubano, residió y pintó en España. Se especializó en la acuarela, aunque practicó también el óleo. Practicó el género costumbrista, paisajes y retratos con una técnica postimpresionista de pincelada suelta y rauda, y una rica paleta de la que supo extraer una variada gradación tonal. Pinturas de cariz bucólico y poético, que nos envuelven con la bruma de tiempos idealizados.
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