ANTONI CLAVÉ I SANMARTÍ (Barcelona, 1913 – Saint Tropez, Francia, 2005).
“Portrait d’une jeune fille au chapeau”, ca. 1954
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Etiqueta de Galerie Taménaga en el bastidor.
Se entregará al comprador certificado de autenticidad expedido por los Archivos Antoni Clavé.
Medidas: 46 x 38 cm; 65,5 x 57 cm (marco)
En Portrait d’une jeune fille au chapeau, Antoni Clavé desarrolla un lenguaje plástico en plena transición, en el que la figuración heredada de su primera etapa convive con una organización espacial que anuncia su inminente deriva hacia la abstracción. La figura, concebida desde una materia vibrante y orgánica, emerge sobre un fondo que oscila entre lo atmosférico y lo matérico. El artista combina veladuras, raspaduras y acumulaciones de pigmento que revelan un gesto pictórico altamente expresivo, mientras que la luz —de claras resonancias barrocas— confiere a la escena una dimensión introspectiva y casi metafísica.
Lejos de plantear un retrato tradicional, Clavé propone aquí una imagen simbólica, en la que la joven aparece suspendida entre la representación y la evocación poética. Los acentos cromáticos —particularmente los rojos y verdes del torso— se integran en un juego de tensiones que disuelve las fronteras entre figura y fondo, característica esencial de la poética visual del artista en la década de 1950.
Antoni Clavé es una de las figuras fundamentales del arte español del siglo XX. Formado en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi, inició su trayectoria en el ámbito del cartelismo, la ilustración y las artes decorativas. Tras su participación en la Guerra Civil en el bando republicano, se exilió a Francia en 1939. Instalado en París, entró en contacto con Vuillard, Bonnard y, especialmente, Picasso, cuya influencia fue decisiva en su maduración estilística.
La década de 1950 consolidó su prestigio internacional, con premios como el Hallmark de Nueva York (1948), la Bienal de Venecia (1954) y la Bienal Internacional de Tokio (1957). En 1956 inició su reconocimiento en España con su exposición en la Sala Gaspar. Su relación con la iconografía medieval —acentuada por sus ilustraciones para Gargantúa y Pantagruel— enriqueció el imaginario simbólico que caracterizaría buena parte de su producción.
En 1984, su obra fue presentada de forma monográfica en el Pabellón Español de la Bienal de Venecia, y ese mismo año recibió la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya. Hoy su producción forma parte de colecciones y museos de referencia, entre ellos el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Tate Gallery, Musée d’Art Moderne de Paris, British Museum, Museo de Arte Moderno de Tokio y Museo Reina Sofía.
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