JAUME OTERO I CAMPS (Mahón, 1888 - Barcelona, 1945).
"Figura".
Mármol.
Firmada.
Medidas: 65 x 24 x 14 cm.
Exposiciones: MEAM "Un segle de escultura catalana", 2013. Reproducido en el catálogo, pag. 137.
Elegante escultura en mármol blanco que representa una figura femenina desnuda de pie, de anatomía suavemente idealizada y actitud serena. La figura sostiene a ambos lados sendos racimos y guirnaldas de frutos, lo que introduce una clara alusión simbólica a la fertilidad, la abundancia y la naturaleza, vinculando la obra tanto a la iconografía clásica como al universo alegórico característico de buena parte de la escultura catalana del primer tercio del siglo XX. La composición, de equilibrio contenido y verticalidad clásica, presenta una cuidada cadencia de líneas curvas y una estudiada suavidad en las superficies corporales, que contrasta con el tratamiento más detallado de los frutos y los pliegues del paño que cae desde los hombros hasta los pies. El rostro inclinado y de expresión introspectiva acentúa la sensación de delicadeza poética. Jaume Otero i Camps pertenece a la generación de escultores catalanes que, partiendo de la tradición modernista y simbolista, evolucionaron hacia un lenguaje más depurado y sereno, cercano al clasicismo renovado que caracterizó la escultura mediterránea de entreguerras. Obras como esta muestran su dominio técnico del mármol y su sensibilidad hacia la figura humana idealizada, integrando belleza formal, equilibrio compositivo y contenido simbólico.
Jaume Otero I Camps fue uno de los principales escultores catalanes del siglo XX. Estudió en Barcelona, París y Bruselas y realizó estancias en varios países para perfeccionar su formación, entre ellos Francia, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido e Italia. Sus elegantes obras modernistas están muy influidas por sus viajes internacionales y, en particular, por el Art Déco francés. Otero también recibió la influencia de Albert Bartholomé, con quien trabajó en París de 1911 a 1914. Sus obras tienden a menudo a la estilización, buscando acentuar la feminidad de sus figuras. Otra característica de su obra es la decoración, que se manifiesta en el cuidadoso trabajo realizado en los detalles, como telas y relieves, y que la acerca al art déco.
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