EUSEBI ARNAU MASCORT (Barcelona, 1864 – 1933).
“Beso de madre”, ca. 1898.
Mármol.
Firmada.
Medidas: 65 x 73 x 52 cm.
Exposiciones:
• Museu Europeu d’Art Modern (MEAM), “Un segle de escultura catalana”, 2013. Reproducido en catálogo, pág. 67.
• Museu Europeu d’Art Modern (MEAM), “Somnis i tentacions. La escultura catalana en temps del Modernisme”, 2025. Reproducido en catálogo, pág. 57.
Obra de especial sensibilidad dentro de la producción de Eusebi Arnau, este mármol corresponde a uno de los temas más apreciados y característicos del simbolismo modernista: la exaltación de la maternidad como ideal afectivo y moral. Su presencia documentada en dos importantes exposiciones institucionales recientes subraya su relevancia histórica y su atractivo dentro del mercado de escultura catalana de fin de siglo.
La composición muestra a la madre inclinando delicadamente el rostro para besar la frente del niño, resuelta con una intensidad contenida que evita el sentimentalismo fácil y apuesta por una emoción sobria, íntima y profundamente humana. Arnau combina un modelado suave en los rostros y cuerpos con zonas de talla más tosca en la base, recurso muy característico de su lenguaje plástico, que otorga contraste matérico y acentúa la centralidad del vínculo afectivo. El equilibrio anatómico, la serenidad de las expresiones y la pureza del mármol refuerzan la lectura simbólica de la pieza.
Realizada hacia 1898, la obra pertenece a un momento clave de la trayectoria de Arnau, en plena consolidación de su madurez artística y en paralelo a su creciente prestigio institucional. En este periodo alterna grandes encargos arquitectónicos con esculturas de carácter íntimo y emotivo destinadas tanto a exposición como a coleccionismo privado, consolidando el lenguaje refinado y sensible que lo convirtió en una de las figuras esenciales de la escultura modernista catalana.
Formado en Barcelona, Roma y París, Eusebi Arnau se convirtió en uno de los principales escultores del modernismo, colaborando con arquitectos como Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch y Enric Sagnier en algunos de los edificios más emblemáticos de la Barcelona modernista. Paralelamente a su labor arquitectónica, desarrolló una producción independiente marcada por la delicadeza expresiva y la depuración formal, especialmente en representaciones femeninas y maternales como la presente, que ilustran su capacidad para unir elegancia clásica y emotividad contenida. Sus obras están presentes en importantes colecciones públicas, entre ellas el Museu Nacional d’Art de Catalunya.
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