JOAN REBULL (Reus, 1899 – Barcelona, 1981).
“La gitanilla”, c. 1933.
Escultura en piedra.
Firmada en la peana.
Medidas: 81 x 35 x 31 cm.; 90 cm. (altura con peana).
Exposiciones: MEAM "Un segle de escultura catalana", 2013. Reproducido en el catálogo, pag. 254
Realizada hacia 1933, “La gitanilla” pertenece al decisivo periodo de consolidación estilística de Joan Rebull, una etapa especialmente valorada por el mercado por marcar la plena definición de su clasicismo moderno. Tallada en piedra y firmada en la base, la pieza concentra algunos de los rasgos más apreciados de su producción temprana: volúmenes depurados, rotundidad estructural y una serenidad expresiva contenida, que evita el sentimentalismo para potenciar la presencia física de la figura. El refinamiento de la superficie, trabajada con un pulido uniforme y sin exceso descriptivo, dirige la atención hacia la pureza de las formas, la geometrización controlada del canon y la intensidad silenciosa del rostro, rasgos que anticipan el lenguaje de madurez del artista. Dentro del contexto de la escultura catalana de los años treinta, esta obra se sitúa en la renovación del realismo mediterráneo, donde la tradición académica se reinterpreta con claves modernas, sobrias y esencializadas. “La gitanilla” constituye así un testimonio significativo de la evolución de Rebull en un momento clave de su trayectoria, reforzado por su presencia expositiva y su sólida procedencia institucional.
Considerado como el escultor catalán más destacado de su tiempo, Joan Rebull se inició en el mundo de la escultura en su ciudad natal, de la mano del escultor Pau Figueres. En 1915 se traslada a Barcelona para iniciar su formación artística en la Escuela de Bellas Artes de La Lonja, a la vez que trabajaba en el taller del marmolista Bechini. En 1916 debuta individualmente con una muestra en el Centro de Lectura de Reus, y al año siguiente funda, junto con otros artistas, el grupo conocido como “Els Evolucionistes”, que pretendía dar réplica al Noucentisme catalán. Pensionado por el Círculo Artístico, en 1921 viaja a Londres y París, ciudades en las que quedó especialmente impactado por el arte antiguo albergado en sus museos. Entre 1926 y 1929 reside en la capital francesa y participa en el Salón de los Independientes, aunque también envía obras a exposiciones barcelonesas. En París fue el primer artista contratado por el destacado marchante catalán Joan Merli. A su regreso es nombrado presidente del nuevo Salón de Montjuic (1932) y académico de Sant Jordi (1934), participa en diversas exposiciones en Madrid y Barcelona y, en 1938, obtiene el Premio Campeny del Salón de Otoño de la ciudad condal. Tras la guerra, se exilia en París, donde participa activamente en la vida artística, concurriendo a la exposición “Le Jeune Sculpture Française” y a los Salones de Otoño. Regresa a Barcelona en 1948, y tres años después obtiene un gran premio en la I Bienal Hispanoamericana de Arte de Madrid. En 1962 es nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi, y poco antes de morir le fue concedida la medalla de oro de la Generalitat de Cataluña. Hijo del perfeccionismo novecentista y gran dibujante, Rebull trabaja con un gran dominio técnico y seguridad en el camino a seguir. La suya es una escultura directa y antiretórica, basada en una visión serena y esencial de la realidad. Se puede definir su estilo como un reencuentro con la fuente del clasicismo, de la cual en cambio nunca copia las consecuencias. Está representado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Centro Nacional Reina Sofía, el Ayuntamiento de Barcelona, el Monasterio de Montserrat y el Palau de la Música Catalana, entre otros centros.
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