IÑIGO ARREGI (Arrasate-Mondragón, 1954)
Sin título. 1992.
Óleo sobre tela.
Firmado y fechado.
Medidas: 87 x 113 cm.; 91 x 117 x 4 cm.(marco).
Obra perteneciente a una etapa clave en la trayectoria de Iñigo Arregi, figura fundamental en la transición entre pintura y escultura en el panorama artístico vasco.
En esta composición de 1992 se advierte con claridad ese pensamiento estructural que definirá posteriormente su escultura. La superficie pictórica se organiza mediante planos superpuestos y líneas que se cruzan, configurando una arquitectura interna de resonancias cubistas y constructivistas. Más que representar, Arregi “construye” la imagen, ensamblando fragmentos que sugieren volúmenes en tensión y espacios intersticiales. El cuadro funciona así como un laboratorio bidimensional donde investiga el comportamiento del volumen en el plano.
Estas obras pictóricas anticipan de manera directa su evolución hacia la escultura monumental en acero corten y madera, disciplina en la que alcanzará amplio reconocimiento, influido por la tradición escultórica vasca y por la reflexión espacial heredera de Jorge Oteiza.
Formado en la Escuela de Arte de Deba en los años setenta, Arregi inició su carrera vinculado intensamente a la pintura, disciplina en la que ya manifestaba su preocupación por la construcción espacial y el análisis geométrico de la forma.
Actualmente, su obra pictórica y escultórica puede encontrarse de forma permanente en la Galería Llamas de Bilbao.
Su obra pública incluye un mural para el Ayuntamiento de Zarauz (1989), tres murales proyectados en 1990, una escultura en acero corten para el servicio BAZ del Ayuntamiento de Mondragón (2006), una escultura para la Sede Central de Eroski en Elorrio, el monumento por los derechos humanos en la plaza Iturrizar de Aretxabaleta, y diversas composiciones escultóricas para parques públicos.
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