Escuela veneciana, posiblemente GIOVANNI BATTISTA PITTONI (Venecia 1687-1767); siglo XVII.
“Alegoría”.
Óleo sobre lienzo.
Posee marco del siglo XIX.
Medidas: 52,5 x 38,5 cm; 65 x 50 cm (marco).
La escena se organiza en un dinámico eje diagonal: en la parte superior, una figura femenina envuelta en amplios paños blancos desciende entre nubes, acompañada de un putto portador de atributos simbólicos; en la zona inferior, un grupo de figuras se dispone sobre una escalinata monumental, articulada mediante arquitecturas clásicas que refuerzan el carácter escenográfico de la composición. La estructura responde a un planteamiento teatral, característico de la pintura veneciana del Setecientos. El rompimiento de gloria abre el espacio hacia un cielo luminoso y azul, mientras que las figuras terrenales se agrupan en actitudes variadas, asombro, súplica, abatimiento, creando un ritmo narrativo que guía la mirada del espectador. La pincelada es suelta y vibrante, con una gama cromática rica en ocres dorados, azules y rosados que aporta ligereza y brillantez al conjunto.
El lenguaje formal remite al ambiente artístico compartido por Giambattista Tiepolo y Giovanni Battista Piazzetta, figuras capitales del Rococó veneciano. Como ellos, Pittoni destacó por su inclinación hacia asuntos extraídos de la historia antigua, la mitología y la literatura clásica, desarrollando composiciones de marcado carácter decorativo y elegante artificiosidad. Las figuras, envueltas en ropajes de pliegues generosos, adoptan gestos enfáticos y cierta teatralidad que subraya el sentido alegórico de la escena.
Nacido en Venecia en 1687, Pittoni se formó inicialmente con su tío Francesco Pittoni, ligado aún a la tradición seiscentista. Posteriormente amplió su horizonte artístico mediante el estudio de pintores como Francesco Solimena, Antonio Bellucci o Niccolò Grassi, incorporando un colorido más claro y una composición más dinámica. Es probable que un viaje a París a comienzos de la década de 1720 favoreciera la afinidad de su estilo con el rococó francés, perceptible en la elegancia de las figuras y la suavidad atmosférica. A lo largo de su carrera trabajó para importantes centros italianos —Vicenza, Verona, Padua, Milán o Bérgamo— y también para cortes europeas, incluida la española, realizando en 1735 una obra destinada al palacio de La Granja de San Ildefonso. Fue miembro fundador de la Academia veneciana y llegó a presidirla en 1758, consolidando su prestigio institucional.
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