ARNO BREKER (Elberfeld, Alemania, 1900-Düsseldorf, 1991).
“Busto de Paul Morand”. Paris, 1964.
Bronce.
Firmada. Con sello de fundición E. Godard..
Medidas: 37 x 2 x 24 cm; (15 cm. altura peana).
Arno Breker ingresó en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf en 1920, y en 1927 se trasladó a París, donde se familiarizó con las obras de Rodin y Charles Despiau. En 1931 marchó a Roma. Durante un viaje a Florencia observó el David de Miguel Ángel, lo cual supuso para él «como una llamada cósmica, como una orden, ocultismo puro» a dedicarse a una escultura realista y armoniosa. En 1936, con ocasión de los Juegos Olímpicos de Berlín, recibiría la comisión de tres estatuas para el estadio. En 1938, recibió el encargo de dos estatuas monumentales para la entrada de la Nueva Cancillería, lo que marcaría el destino de su trabajo. Cuando una semana después presentó el proyecto de El portador de la antorcha y El portador de la espada, Adolf Hitler quedó conquistado por los diseños, lo cual supuso para Breker el inicio de la etapa más fructífera de su carrera al convertirse en el escultor oficial del régimen. Hasta 1945, esculpió para plazas y avenidas de la capital del Tercer Reich. Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, ni la cuarta parte de sus obras se salvó del bombardeo enemigo ni del vandalismo de las tropas invasoras. Después de la Segunda Guerra Mundial, Breker siguió dedicándose tanto a arquitectura como a escultura, como muestran el edificio en Colonia para una compañía de seguros en 1955, o la estatua ecuestre de Mohammed V, rey de Marruecos. Algunos rostros conocidos retratados por este escultor son Salvador Dalí, Ezra Pound, la atleta Ulrike Meyfarth y el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza.
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