JOSEPH RIVIERE (Tours, 1912-Paris, 1961).
"L'homme qui tombe", 1952.
Poliéster.
Medidas: 96 x 112 x 47 cm.
Exposiciones: "La escultura europea del siglo XX", Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM), Barcelona, 2014.
El cuerpo se encuentra suspendido en una rotación violenta y antinatural. No hay un punto de apoyo estable en el suelo; el hombre parece haber sido capturado en una fracción de segundo de puro vértigo. A pesar de la caída, el torso muestra una musculatura tensa y definida, lo que sugiere una lucha inútil contra el destino o la gravedad. Los brazos abiertos y las piernas en diferentes planos acentúan esa sensación de desorden cinético. La cabeza está echada hacia atrás, con una expresión que mezcla la sorpresa y la aceptación fatalista, típica de la angustia existencial de la década de los 50.
Rivière fue un escultor francés que desarrolló su madurez artística en el París de la posguerra. ESu obra evolucionó desde un clasicismo temprano hacia formas más atormentadas y dinámicas. Se le asocia a menudo con la corriente que buscaba representar la condición humana tras los traumas de la Segunda Guerra Mundial. Sus obras se encuentran en importantes colecciones públicas francesas, y es reconocido por su capacidad para capturar el movimiento extremo.
.jpg)