Escuela francesa del siglo XVIII.
“El baño de Susana”. Fragmento o boceto para “Susana y los viejos”.
Clarión y sanguina sobre papel verjurado.
Con marca de agua.
Medidas: 28 x 15 cm.
Vemos en esta sanguina el tema de Susana en el baño, historia narrada en el Antiguo Testamento, concretamente en el Libro de Daniel. Pertenece a la versión griega de la Biblia, conocida como Septuaginta, cuyo origen se remonta al siglo III a.C. Susana era una bella y casta mujer, esposa de Joaquín, un rico judío del Exilio Babilónico. Es vista y deseada por dos ancianos que habían sido nombrados jueces entre los judíos en el exilio; ambos se ponen de acuerdo para sorprenderla a solas y convencerla de que se entregue a ellos. En la versión más difundida en el arte de la historia, esto ocurre durante el baño de la joven. Susana, sin embargo, se enfrenta a los ancianos, y les dice que prefiere la muerte antes que el pecado. Los hombres, al verse rechazados, acusan a Susana de adulterio, y ésta es llevada a juicio, donde ellos testifican falsamente en su contra. Ante la importancia de sus acusadores, Susana es condenada a morir lapidada. No obstante, en el camino a su muerte el profeta Daniel, que por entonces es sólo un niño, detiene el cortejo popular y reprende a la gente por estar actuando sin conocimiento pleno de la causa, y pide separar a los dos ancianos para interrogarlos con inteligencia. Los dos falsos testigos caen entonces en contradicción en sus declaraciones, y son condenados a muerte en lugar de Susana.
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