Reproducción de un Timbre Alfonso III “El Magnánimo”; siglo XX.
Oro de 18 k.
Adjunta certificado.
Medidas: 20 mm (diámetro).
Peso: 6,5 g.
Durante la Baja Edad Media, los timbres o sellos reales desempeñaban una función esencial en la validación de documentos oficiales, privilegios y correspondencia de la cancillería. Más allá de su utilidad práctica, estos sellos constituían un poderoso símbolo de autoridad, ya que representaban la legitimidad del monarca y su capacidad de gobierno. En el caso de Alfonso el Magnánimo, soberano de la Corona de Aragón en el siglo XV, su reinado estuvo marcado por la expansión mediterránea y el fortalecimiento de la presencia aragonesa en territorios como Nápoles.
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