CRISTINO DE VERA (Santa Cruz de Tenerife, 1931- 2026).
Sin título, 1957
Óleo sobre lienzo.
Firmado y fechado en la zona superior derecha. Firmado y fechado al dorso.
Medidas: 100 x 73 cm; 124 x 96 cm (marco).
Esta obra forma parte de una etapa temprana de su trayectoria, cuando el artista aún estaba definiendo el lenguaje austero y profundamente espiritual influenciado por la tradición pictórica española, especialmente por la pintura de Solana. En esta pintura, la figura humana aparece aislada, frontal y casi hierática, con una marcada simplificación formal y una paleta reducida de tonos terrosos y negros. Algo que será característico de esta época, como se observa en otros retratos entre los que se encuentran Mujer con libro de 1957, o mujer con candelabro, fechado un año después. El personaje, de anatomía esquemática y gesto contenido, sostiene un objeto ambiguo que refuerza la atmósfera de recogimiento y misterio. La textura rugosa y el tratamiento mate de la superficie aportan una sensación de desgaste y atemporalidad, como si la imagen perteneciera a un tiempo suspendido. Esta economía de medios y la tensión entre lo figurativo y lo simbólico anticipan ya las constantes de su obra madura.
Cristino de Vera se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Santa Cruz de Tenerife (1946), donde tuvo como principal maestro a Mariano de Cossío. Ampliará su formación en las clases de dibujo del escultor Alfonso Reyes, mientras trabaja con su padre, representante de productos farmacéuticos. En 1951 marcha a Madrid para estudiar con Daniel Vázquez Díaz, y allí frecuentará el Museo del Prado, el Casón del Buen Retiro y el Círculo de Bellas Artes, además de asistir a clases en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Un año más tarde debuta en una muestra colectiva celebrada en la galería Xagra de Madrid, y finalmente en 1954 llega el momento de su primera exposición individual, celebrada en la galería Estilo de la misma ciudad. Continúa desde entonces tomando parte en colectivas, y celebra exposiciones individuales en diversas salas de Madrid, así como en el Ateneo y en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid. Asimismo, en 1958 toma parte en la Bienal de Alejandría, y en 1959 participa en una colectiva celebrada en Lisboa. En 1960 recibe el premio Juan March, y desde entonces se sucederán sus éxitos. Participa en 1961 en la II Bienal de París, y continúa celebrando muestras personales en importantes galerías. Realiza, becado, un viaje por Europa, y en 1962 representa a España en la Bienal de Venecia. En 1964 participa en la Feria de Nueva York, y en 1966 realiza su primer trabajo de ilustración editorial. En la década siguiente su obra continúa mostrándose por toda España, especialmente en Madrid, y también en París, Londres, Bélgica y Varsovia, afianzándose así su carrera a nivel internacional. También en esta década inicia una serie de viajes por el mundo que le llevarán desde Rusia hasta Hong Kong, pasando por el Norte de África y cruzando también el océano para llegar a América del Norte. Ya en fechas más recientes, Cristino de Vera ha sido distinguido con galardones como la Medalla de Oro a las Bellas Artes (2002), y ha recibido importantes homenajes. Está actualmente representado en la Fundación que lleva su nombre en La Laguna (Tenerife), así como en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y en otras destacadas colecciones, tanto públicas como privadas.
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