Guarnición Napoleón III; Francia, segundo tercio del siglo XIX.
Bronce dorado.
Maquinaria París con escape visto.
No conserva llave.
Presenta buen estado de conservación.
Medidas: 65 x 80 x 19 cm; 82 x 40 x 40 cm (x2).
Guarnición de chimenea compuesta por reloj y pareja de candelabros, realizada en Francia durante el segundo tercio del siglo XIX, en época del Segundo Imperio, bajo Napoleón III. El conjunto, ejecutado en bronce dorado, constituye un destacado ejemplo del denominado estilo Napoleón III, caracterizado por su marcado eclecticismo y por la reinterpretación de modelos históricos,especialmente del rococó y el neoclasicismo, adaptados al gusto burgués y cortesano de la época.
La composición se organiza en torno a un reloj central de estructura arquitectónica, flanqueado por dos figuras femeninas alegóricas, tratadas con un naturalismo idealizado y elegante, que remiten a la tradición escultórica académica francesa. Estas figuras, dispuestas en actitud dinámica pero equilibrada, enmarcan la esfera y aportan un sentido narrativo y simbólico al conjunto. El cuerpo del reloj se eleva sobre una base profusamente decorada con guirnaldas, roleos y elementos vegetales, que se repiten en los candelabros laterales, creando una unidad estilística coherente. Los candelabros presentan múltiples brazos sinuosos que se despliegan en ritmos curvilíneos, coronados por portavelas, y sostenidos por fustes ornamentados con figuras infantiles y motivos clásicos. Esta exuberancia formal responde al gusto por la ostentación y la riqueza visual propia del Segundo Imperio, en el que el objeto decorativo se convierte en signo de estatus social. Desde el punto de vista técnico, la calidad del modelado y del dorado evidencia un alto nivel de ejecución, propio de los talleres parisinos especializados en bronces. El dorado al mercurio (ormolu), habitual en este tipo de piezas, resalta los volúmenes y detalles escultóricos con gran efectividad-
El conjunto actúa como elemento de representación, reflejo del refinamiento, la prosperidad y la adhesión a los códigos estéticos imperantes en la Francia imperial. Su relevancia radica, por tanto, tanto en su calidad artística como en su valor como testimonio material de una época marcada por la síntesis entre tradición e industria.
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