Jarrón; China, Dinastía Qing, Periodo Kangxi (1662-1722)
Jarrón "gu"
Porcelana esmaltada y vidriada en azul y blanco
Marca circular en la base
Medidas: 46 x 22,5 x 22,5 cm.
Jarrón que responde a la forma arcaica "gu", de perfil tripartito con base troncocónica, cuerpo central abombado y cuello que se abre en amplia embocadura acampanada, articulado en registros horizontales. La pieza presenta en la base una marca circular, marca característica de determinadas producciones Kangxi.
El programa decorativo del jarrón se desarrolla en tres registros. El superior, que ocupa el cuello y la parte alta del cuerpo, presenta una amplia escena lacustre con paisaje de montaña al fondo y figuras de pescadores en primer plano. Esta iconografía del pescador solitario en el paisaje acuático remite directamente a la tradición poética y pictórica del eremita letrado, y evoca tanto la pintura de los maestros Song como los poemas de taoístas y confucianos que encontraban en la pesca una metáfora de la contemplación y el desapego del mundo. El registro central alberga una composición con ramas cerezo en flor. Finalmente, el registro inferior retoma la escena lacustre y el paisaje de ribera, cerrando el ciclo narrativo de la pieza con una segunda vista del mismo universo poético.
La decoración se ejecuta en azul cobalto bajo cubierta sobre pasta blanca, cubierta a su vez por un vidriado transparente e incoloro de acabado vítreo. Esta técnica, conocida en chino como "qinghua" constituye una de las tradiciones más longevas de la historia de la cerámica. Sus orígenes se remontan a los hornos de Gongxian, en la provincia de Henan, durante la dinastía Tang, pero fue bajo los mongoles de la dinastía Yuan (1279–1368) cuando los alfares de Jingdezhen, a orillas del río Chang en la provincia de Jiangxi, establecieron definitivamente los cánones técnicos e iconográficos de la porcelana azul y blanca. Durante la dinastía Ming, el azul de mayor prestigio fue el llamado «azul mahometano», pigmento de cobalto importado de Persia que alcanzó su máxima expresión en los reinados de Xuande (1426–1435) y Chenghua (1465–1487). El procedimiento chino, singular frente a otras tradiciones cerámicas, consistía en aplicar el pigmento directamente sobre la pasta cruda sin cocer, mezclado con agua y depositado con pincel con la soltura y la precisión de la escritura caligráfica, para proceder luego al vidriado y a la cocción en una sola fase, lo que confería al trazo una frescura y una integración con el soporte imposibles de lograr por otros medios.
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