Espejo estilo Isabelino; España, c. 1850.
Madera estucada y dorada.
Conserva luna antigua.
Medidas: 174 x 153; 136 x 96 cm (luna).
Formalmente, el estilo isabelino se distingue por la abundancia decorativa, con uso frecuente de roleos, guirnaldas, motivos vegetales y perfiles sinuosos. Los muebles y objetos presentan volúmenes robustos pero elegantemente curvados, con una clara intención de ostentación. En materiales, destaca el empleo de maderas nobles, tapicerías ricas y metales trabajados como la plata o el bronce.
Más que un estilo unitario, el isabelino refleja una sensibilidad historicista propia del siglo XIX, donde el pasado se convierte en repertorio formal. Su relevancia radica en haber configurado la estética de los interiores burgueses españoles de la época, sentando las bases para la evolución posterior hacia tendencias más internacionalizadas como el eclecticismo pleno y, ya a finales de siglo, el modernismo.
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