Escuela catalana; principios del siglo XX.
“Paisaje costero”, 1911.
Óleo sobre cartón.
Presenta restos de firma y fecha en la zona inferior derecha.
Medidas: 24 x 28 cm; 42 x 49 cm (marco).
La pintura paisajística de la escuela catalana de comienzos del siglo XX se caracterizó por una especial atención a la luz, el color y la captación atmosférica, en sintonía con las corrientes impresionistas y postimpresionistas procedentes de Francia. Los artistas de este ámbito desarrollaron una mirada sensible hacia el entorno mediterráneo, donde el mar, la costa y la vegetación se convirtieron en protagonistas de composiciones abiertas y luminosas, resueltas mediante una pincelada suelta y vibrante.
En este contexto, la presente obra se inscribe plenamente en dicha tradición, tanto por su tratamiento de la luz como por la construcción del paisaje a través de manchas cromáticas que sugieren más que describen. Su factura y su sensibilidad evocan claramente la pintura de Eliseu Meifrèn, uno de los principales exponentes del paisajismo catalán, cuyo estilo se distingue por la captación directa del natural y la disolución de las formas en una atmósfera luminosa. Así, el lienzo recuerda las composiciones costeras del artista, donde el equilibrio entre color, luz y materia pictórica genera una visión poética.
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