Escuela italiana; siglo XVII.
“Santiago Apóstol”.
Óleo sobre lienzo.
Posee marco del siglo XIX.
Medidas: 46 x 38 cm; 71 x 61 cm (marco).
La obra aquí presentada se adscribe con coherencia a la escuela de José de Ribera, uno de los máximos exponentes del naturalismo tenebrista del siglo XVII y figura clave en la difusión del lenguaje caravaggista en el ámbito napolitano. La pintura participa de los rasgos estilísticos que definieron el entorno artístico del maestro: una concepción intensa de la figura humana, un uso dramático de la luz y una voluntad de penetrar en la dimensión psicológica y espiritual del personaje representado.Desde el punto de vista formal, el apóstol aparece recortado sobre un fondo oscuro e indefinido, recurso característico del tenebrismo ribereño, que concentra toda la atención en el rostro y las manos. La iluminación lateral incide con fuerza sobre la fisonomía, subrayando la anatomía ósea, las arrugas y la barba, tratados con un realismo severo y sin idealización.
En la Biblia se alude habitualmente a él bajo el nombre de Jacobo, término que pasó al latín como Iacobus y derivó en nombres como Iago, Tiago y Santiago (sanctus Iacobus). Santiago de Zebedeo o Santiago el Mayor fue uno de los primeros discípulos en derramar su sangre y morir por Jesús. Miembro de una familia de pescadores, hermano de Juan Evangelista -ambos apodados Boanerges (‘Hijos del Trueno’), por sus temperamentos impulsivos- y uno de los tres discípulos más cercanos a Jesucristo, el apóstol Santiago no solo estuvo presente en dos de los momentos más importantes de la vida del Mesías cristiano -la transfiguración en el monte Tabor y la oración en el huerto de los Olivos-, sino que también formó parte del grupo restringido que fue testigo de su último milagro, su aparición ya resucitado a orillas del lago de Tiberíades.
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