ZACARÍAS GONZÁLEZ (Salamanca, 1923 - Alicante, 2003)
Sin título.
Óleo sobre lienzo adherido a cartón.
Firmado en la esquina superior derecha.
Medidas: 46 x 37 cm; 75 x 66 cm (marco).
Las figuras del circo ocupan un lugar significativo en la obra de Zacarías González, no tanto como tema anecdótico, sino como vehículo simbólico de su universo artístico. Acróbatas, payasos y equilibristas aparecen despojados de espectacularidad para convertirse en presencias silenciosas, casi introspectivas, que encarnan una cierta fragilidad humana.
Pintor de talento precoz, Zacarías González fue profesor de dibujo en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy, aunque posteriormente se trasladó a la de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Desarrolló una primera etapa figurativa a partir de los años cuarenta, donde mostró la influencia de Picasso, Cézanne y Gutiérrez Solana. Más tarde evoluciona hacia un lenguaje predominantemente abstracto, a caballo entre los años cincuenta y sesenta, época en la que González alcanza el reconocimiento internacional y es distinguido con el Premio Biosca. En esta etapa se adentra en la experimentación matérica, utilizando metales, forja, madera y grandes cantidades de pintura. Finalmente regresará a la figuración ya con un lenguaje completamente maduro, y se centrará en temas clásicos como el bodegón, la figura (especialmente arlequines y otros tipos que repite) y el paisaje, generalmente urbano. En 2012 se le dedicó una importante exposición retrospectiva en el Palacio de San Boal de Salamanca, organizada por Caja Duero.
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