Pareja de relieves, siglo XVIII.
Madera tallada y dorada.
Medidas: 27 x 88 cm; 27 x 75 cm.
Ambos paneles presentan una cabeza de querubín (o ángel de bulto redondo) alada. Este recurso era sumamente común en los siglos XVII y XVIII para simbolizar la presencia divina. Predomina el gusto por la hojarasca y el acanto enrollado. Las volutas son carnosas y dinámicas, típicas del siglo XVIII, buscando crear un juego de luces y sombras (claroscuro) muy dramático mediante el relieve profundo.
Madera tallada, aparejada y dorada al agua. Se aprecian restos de policromía azul en los fondos de las molduras, una combinación técnica conocida como estofado (aunque aquí parece más una aplicación de color sobre el fondo para resaltar el oro de las tallas).
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