Centro de mesa; Cantón, c. 1880
Cobre esmaltado; bronce dorado; bronce plateado
Medidas: 18 x 46'5 cm.
Plato de cobre esmaltado, ejecutado en los talleres de Cantón hacia 1880. La pieza despliega sobre un profundo fondo azul cobalto una composición de cartelas de contorno lobulado, rellenas con escenas de la vida aristocrática china: figuras elegantemente vestidas con ropajes de seda de tonos rosa, verde jade y ocre se distribuyen en pabellones y jardines, flanqueadas por una vegetación exuberante. El borde exterior exhibe una cenefa de motivos fitomorfos y geométricos realzados con dorado.
La pieza fue enriquecida con posterioridad, posiblemente en Francia, mediante una espléndida montura en bronce dorado y bronce plateado. Cuatro figuras masculinas de factura naturalista actúan como cariátides portantes, flanqueando el plato en cuatro puntos. Las figuras reposan sobre una banda perimetral también de bronce ornamentada con calados de motivos geométricos de sabor oriental.
Esta pieza es un buen ejemplo del intenso comercio entre China y Europa que se desarrolló a través del puerto de Guangzhou, principal emporio del comercio exterior chino y prácticamente único punto de contacto oficial con Occidente. Desde sus embarcaderos partían hacia enormes cargamentos de seda, té, especias y, muy especialmente, porcelana y objetos esmaltados destinados a satisfacer el gusto europeo por todo lo oriental.
Los artesanos cantoneses, plenamente conscientes de las preferencias estéticas de sus clientes occidentales, desarrollaron un lenguaje decorativo propio —recargado, colorista y narrativo— que difería sensiblemente de la producción destinada al mercado interior chino. Las escenas de corte, los fondos monocromos intensos y el uso generoso del dorado respondían a encargos específicos de las casas comerciales europeas, que dictaban a menudo los modelos a reproducir. Una vez llegados a Europa, los objetos más suntuosos eran montados por orfebres y fundidores de bronce, en particular en París, donde el arte de las monturas para piezas de arte extranjero alcanzó su máximo refinamiento durante el siglo XVIII y se prolongó con gran vitalidad a lo largo del XIX.
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