LUISA GRANERO (Barcelona, 1924 – 2012).
"Desnudo femenino".
Bronce patinado.
Firmada en la base.
Medidas: 75 × 30 × 22 cm.; 82 × 22 × 21 cm. (con base).
Esta escultura en bronce de Luisa Granero constituye un excelente ejemplo de las constantes que definieron la trayectoria de una de las figuras más relevantes de la escultura española de la segunda mitad del siglo XX. Formada en la tradición académica, Granero desarrolló un lenguaje propio en el que la representación de la figura humana adquirió un papel central, combinando un sólido conocimiento anatómico con una sensibilidad moderna hacia la simplificación de las formas y la búsqueda de la armonía compositiva. La obra en licitación presenta una figura femenina desnuda captada en una actitud serena y contenida. La postura ligeramente contrapuesta, el suave desplazamiento de las caderas y la inclinación de la cabeza generan un delicado equilibrio entre estabilidad y movimiento, recurso característico de la artista. Lejos de cualquier descripción anecdótica, Granero centra su atención en la belleza esencial del cuerpo humano, modelado mediante volúmenes amplios y superficies depuradas que transmiten una sensación de calma y atemporalidad.
La temática femenina constituye, precisamente, uno de los aspectos más identificativos de su producción. A lo largo de su carrera, la escultora exploró de manera recurrente la representación de la mujer como símbolo de belleza, serenidad y plenitud formal. En esta pieza, dicha preocupación se manifiesta en la elegancia de las proporciones, la suavidad de las transiciones anatómicas y la dignidad con la que se presenta la figura, desprovista de elementos accesorios que distraigan de su presencia escultórica. El bronce, material predilecto en gran parte de su obra, refuerza la calidad táctil del modelado y permite apreciar la riqueza de matices de la superficie. Esta escultura sintetiza así algunas de las aportaciones más significativas de Luisa Granero: el dominio técnico, la reivindicación de la figura humana como tema principal y la creación de un ideal femenino que se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles de su producción artística.
Formada en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sant Jordi, completó su aprendizaje en París, donde conoció de primera mano la obra de Aristide Maillol, Charles Despiau y Ossip Zadkine, artistas que influyeron decisivamente en la configuración de su lenguaje plástico. Su sólida trayectoria artística estuvo acompañada de una importante labor docente e institucional: fue la primera mujer en obtener una cátedra de Escultura en España, doctora por la Universidad de Barcelona y miembro de prestigiosas academias nacionales e internacionales como la National Sculpture Society de Nueva York . Su reconocimiento trascendió el ámbito académico gracias a una extensa producción escultórica presente tanto en colecciones públicas como privadas.
Especial relevancia alcanzó su obra monumental destinada al espacio público, donde demostró una extraordinaria capacidad para adaptar su lenguaje figurativo a grandes dimensiones sin perder sensibilidad ni equilibrio formal. Entre sus realizaciones más significativas destacan los relieves de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, el monumento dedicado a Pau Casals y diversas esculturas instaladas en espacios urbanos de Barcelona, Zaragoza y Palma de Mallorca. Estas obras consolidaron su prestigio como escultora y evidencian su interés por integrar el arte en la vida cotidiana mediante una concepción humanista de la escultura.
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