Momia de Gato; Egipto, periodo Ptolemaico, 664 – 30 a. C.
Lino con policromía y material orgánico.
Medidas: 13 x 5 x 5 cm.
Gato momificado del Antiguo Egipto, cuidadosamente envuelto en vendas de lino, con restos de policromía aún visibles en la zona de la cabeza. Datado entre el Periodo Tardío y el Periodo Ptolemaico (664–30 a. C.), esta pieza se inscribe en una de las tradiciones religiosas más singulares y complejas del mundo antiguo, donde los animales desempeñaban un papel fundamental como manifestaciones terrenales de lo divino.
En el Egipto antiguo, el gato estaba estrechamente vinculado a la diosa Bastet, divinidad asociada a la fertilidad, el placer, la protección del hogar y la buena salud. Bajo su amparo, los fieles realizaban ofrendas y peregrinaciones a centros de culto como Bubastis o Menfis, donde depositaban exvotos en forma de figuras de bronce o representaciones felinas, incluyendo gatos sentados, con crías o incluso momificados, como expresión de devoción y petición de favores.
Bastet, considerada también protectora del Bajo Egipto y vinculada al dios solar Ra como su hija, encarnaba la defensa del orden cósmico y del faraón, su representante en la tierra. Con el paso del tiempo, especialmente a partir del Tercer Periodo Intermedio, su culto se democratizó y se extendió ampliamente entre la población, convirtiéndose en una de las divinidades más populares del panteón egipcio. En este contexto proliferaron los amuletos con forma de gato, elaborados en metales y piedras semipreciosas, concebidos para transmitir al portador los poderes de fertilidad, protección y bienestar asociados a la diosa.
La iconografía de Bastet evolucionó desde una representación inicial como leona, de carácter feroz y protector, hacia la imagen más domesticada y accesible del gato, reflejando una transformación simbólica de la divinidad hacia una figura más cercana y benevolente. Este proceso de evolución religiosa explica la profunda integración del gato en la espiritualidad egipcia, donde incluso su cuerpo momificado podía convertirse en ofrenda sagrada.Este tipo de piezas funerarias y votivas constituye un testimonio directo de la intensa relación entre lo animal y lo divino en el Antiguo Egipto, así como de la importancia del culto a Bastet en la vida cotidiana y espiritual de sus habitantes.
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