Seguidor de DIEGO VELÁZQUEZ (Sevilla, 1599 – Madrid, 1660).
“Fragua de Vulcano”.
Óleo sobre lienzo.
Medidas: 118 x 150,5 cm; 131,5 x 164,5 cm (marco).
La reinterpretación de una de las composiciones más emblemáticas de Diego Velázquez, en el siglo XIX, evidencia la relevancia y la influencia que supuso el artista sevillano en el desarrollo de la historia del arte española. El autor sintetiza con acierto la célebre Fragua de Vulcano, conservando la monumentalidad y la intensidad narrativa del original mediante una ejecución depurada, de volúmenes sólidos, pincelada perfectamente fundida y una composición de gran claridad visual. La calidad de la pintura se aprecia en la acertada construcción de las figuras y en la cuidada representación de las expresiones y actitudes de los personajes, recursos que mantienen la fuerza dramática del episodio mitológico
La fragua de Vulcano, conservada en el Museo del Prado, fue y sigue siendo una de las grandes creaciones del Siglo de Oro español, el tema e incluso la paleta cromática utilizada por Velazquez, denotaban su paso por Italia. Inspirada en las Metamorfosis de Ovidio, Velázquez trasladó el episodio protagonizado por Apolo y Vulcano a una fragua contemporánea, humanizando a los dioses mediante un extraordinario naturalismo y un magistral estudio anatómico y psicológico. Esta concepción convirtió la obra en un referente de la pintura barroca y en uno de los modelos más admirados y versionados de la escuela española.
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