BENJAMÍN PALENCIA (Barrax, Albacete, 1894 – Madrid, 1980).
“Almirez”, 1979.
Tinta y rotuladores sobre papel.
Adjunta certificado de autenticidad expedido por la Fundación Benjamín Palencia.
Firmado y fechado en la zona superior izquierda.
Medidas: 21 x 15 cm.
El dibujo ocupó un lugar esencial en la trayectoria de Benjamín Palencia, no solo como herramienta preparatoria para sus pinturas, sino como un medio de expresión plenamente autónomo. A través del dibujo exploró con absoluta libertad las formas del paisaje, la figura y los ritmos de la naturaleza, condensando en unas pocas líneas la intensidad poética y la capacidad de síntesis que caracterizan toda su producción.
Figura esencial de la modernidad artística española, Benjamín Palencia destacó como pintor paisajista y como impulsor, junto a Alberto Sánchez, de la Escuela de Vallecas, uno de los movimientos más influyentes de la vanguardia española anterior a la Guerra Civil. Formado fuera de los cauces académicos, encontró en el Museo del Prado y en la tradición del paisaje castellano una fuente de inspiración constante. Su estancia en París en 1926 amplió decisivamente su horizonte artístico, incorporando influencias surrealistas y procedimientos experimentales aprendidos tras su contacto con Pablo Picasso, Joan Miró y otros artistas de vanguardia. Está representado en importantes colecciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), el Museo Nacional de Arte de Cataluña (Barcelona) y el Museo de Albacete, entre otras instituciones.
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