Atribuido a SALVADOR FERNÁNDEZ DE SALAZAR; Nueva España, siglo XVII.
“Virgen de la leche”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Presenta repintes y desperfectos.
Medidas: 42,5 x 33,5 cm.
La pintura destaca por la suavidad de los rostros, la riqueza cromática de los mantos en tonos azules y carmín, así como por el refinado tratamiento de las coronas y los pliegues del ropaje, características propias de la pintura virreinal. En la Nueva España, esta advocación fue introducida por las órdenes religiosas durante los siglos XVI y XVII como parte de la labor evangelizadora. Aunque fue menos frecuente que otras representaciones marianas, como la Inmaculada Concepción o la Virgen del Rosario, conservó una importante presencia en conventos, oratorios privados y colecciones devocionales. Durante el siglo XVII, la pintura novohispana alcanzó uno de sus momentos de mayor refinamiento técnico y estético, integrando modelos europeos con un lenguaje propio caracterizado por la delicadeza de las figuras, la riqueza cromática y un marcado sentido espiritual. La obra, atribuida a Salvador Fernández de Salazar, se inscribe dentro de esta tradición pictórica. Activo en la Nueva España durante el siglo XVII, Fernández de Salazar es reconocido por sus composiciones religiosas.
La Virgen de la Leche es una de las iconografías marianas más antiguas y entrañables del arte cristiano. Su origen se remonta al cristianismo oriental y alcanzó una amplia difusión en Europa durante la Edad Media y el Renacimiento, especialmente en Italia, España y Flandes. La imagen muestra a la Virgen María amamantando al Niño Jesús, enfatizando tanto la humanidad de Cristo como la maternidad de María. Esta representación simboliza el alimento espiritual que la Virgen ofrece a los fieles y constituye una alegoría de la caridad, la protección y la Encarnación.
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